En el 2006, septiembre, tuve una meta e ilusión; comprar una casita. La obtuve con un crédito bancario. Unos meses después, cuando por alguna razón nuevamente empezamos a comunicarnos mi chica linda y yo, le dije esa noticia que para mí era una gran meta, la cual ella misma me felicito. Tenía a alguien con quien compartir la noticia. Después vinieron los sueños de compartirla con ella. En diciembre del 2007 la estrenamos, así, con apenas una mesita, una cama, hamaca, un refrigerado y una estufa eléctrica. Y ella y yo. Aunque no la vivimos como pareja, pero compartimos bellos momentos y mis sueños que llevaba en el corazón.
Ese fue mi secreto, la casita, nuestro secreto, pues solo
ella lo sabía, con ella compartía cuando hice cambios, ampliación, siempre ella
para contarle mis alegrías.
Siete años después, las cosas cambiaron, ella lleva una vida
de servicio a la comunidad, es feliz. Yo me quede aquí, con sus recuerdos, mis
sueños, y decidí vender la casita.
En diciembre solicite un crédito para una casa. Al igual también
es un secreto, pues nadie de la familia lo sabe, y porque quise como la vez
anterior. Unos meses después, y sabiendo que se autorizó el crédito, y hacer
los pagos correspondientes, el viernes pasado, a la notaria correspondiente
para legalizar y formalizar la compra venta e hipoteca, y no tuve a quien
contarle mi éxito. Me sentí triste, contenta,
si, pero con nadie para compartir.
Pensando aquí Luna mía, qué haré, desde luego será un lugar
para descansar, pasarla, mi sitio solo para mí. Quizás en unos meses se entere
la familia, no sé, por ahora, y en un
mes me la entregaran. Sera un día lindo, si, para compartir conmigo misma.
Hay alguien especial pero, esta vez yo fallé, y comprendo que
se aleje. No puedo estar con dos amores, como podría definirse lo que estoy
viviendo, pero no estoy con ninguna. Es un enredo que llevo pero no en el corazón,
sino en la cabeza, por esta forma de no querer fallar a ninguna, porque me
relacione con un amor del pasado creyendo que ella, la mujer especial no volvería. Y ahora… aquí las dos en mi vida. Y es claro
que puedo estar con la mujer especial, pero algo me arrastra con el amor del
pasado, que no se que sea, si es por no hacerla sufrir, busco que nos vayamos
olvidando de esta relación, pero ella ahora no quiere. Tengo que tener el valor
para terminar.