Al ver esta peli, no es por el hecho de hacerme millonaria, sino que al verla, aun me sorprende como viven miles de niños, no solo en la india, sino en cientos de lugares del planeta, y que a pesar de todo, pueden reír con tan poco.Yo he vivido en México, desde siempre, desde que nací, en un lugar al sur de este país, Mérida. Al ver esta peli, los niños corriendo entre las gentes, los sitios más sucios, pero con una alegría innata, esa que solo los niños tienen. Recordé cuando tuve 3 años y medio, desde el día que mi hermano nació. Recuerdo que nació y después que ya corríamos los dos por eso caminos rojos, entre piedras, con tantos otros chiquillos, gritando, buscando mariposas, buscando sacucheros para amarrarlos y aparentar que son nuestras naves o aviones que volamos juntos con ellos. Correr entre piedras, matorrales, era tan divertido. Después, cuando tenia, 6 años, empezamos a ver mas basura que piedras y tierra, empezaron las construcciones de casas, casas grandes, que a mi corta edad me parecían edificios enormes, y a lado de esas casas, o en sus puertas, se veían bolsas de basura, o tiraderos. Entonces el correr por ahí, se empezó a tornar peligroso, pues las cortadas en los pies empezaron a ser frecuentes, por los vidrios que de repente aparecieron, ¡la mugrosa basura! Los productos embotellados, un capitalismo que surgía a grandes pasos, y los llamados servicios y uso de desechables fueron dejando rastro en esos sitios donde solíamos correr todos los chicos de la cuadra.
Si, crecí en un barrio desolado, con algunas casuchas de madera, otras de cartón, sin servicio sanitario, sin pisos de cemento ni asfalto, todo era tan natural, correr descalza por esos sitios, que en las noches se miraban cada una de las estrellas, sin las llamadas luces mercuriales que opacan el cielo, sin edificios altos que interrumpen la visión del horizonte, las mañanas de rocío, esas mañanas que me levantaba para ir al patio, y ver las hojas
húmedas y frescas, sin necesidad de regar el campo, pues cada mañana por naturaleza amanecían mojadas. Y todo esto se fue transformando en casas enormes, edificios de dos y tres plantas, colegios, carreteras. Los terratenientes llegaron y empezaron a comprar aquellos sitios donde corría por doquier, donde volaba mi papalote, o mi sacuchero verde y volador que ataba a un hilo e imaginar que vuelo con el; todo eso se termino, y apenas duro 2 años y medio, que rápido es el llamado “progreso”.Después que los terratenientes, que aun existen con el nombre de “bienes y raíces”, se apoderaron de nuestras tierras, de nuestro “rincón salvaje”, porque era “necesario” contribuir al progreso, a urbanizar y hacer que la ciudad crezca. Y no quedo de otra que mi madre dejara ese terreno que tenia, pues el llamado comisario del lugar decidió vender todas esas tierras, que le ofrecían una buena lana y un crecimiento espectacular para la futura ciudad de Mérida, lugar que ahora es la llamada Prolongación de Montejo, y la colonia campestre, los sitios con, según, los mejores servicios de la ciudad, con gente de alto poder adquisitivo, pero… nunca se comparará cuando yo tenia 4 años y las mariposas volaban, y la brisa soplaba, y el rocío del amanecer me bañaba cada mañana, donde se contemplaban las estrellas, donde el bullicio y la alegría de los niños y niñas era de todos los días y todo el día, ahora solo es…. Una urbanización millonaria, pero de pobreza natural.
Al salir de este lugar, a los seis años y medio, mi madre renta un cuarto, en el llamado centro de la ciudad, y empecé a ver situaciones y el sufrimiento que algunos adultos pasan, y los niños son ignorados porque se cree que no ven, ni sienten, y peor aun, que no piensan. Otro mundo envuelto en confusiones, envidias, acoso a las mujeres y a las niñas; las mujeres se venden, las niñas evadiendo el acoso de adultos que quieren abusar de ellas hasta que lo consiguen. Sitios donde la gente sin recursos es obligada por la situación a vivir siendo objetos sociales, abaratando servicios para los que mas tienen, gente que se ve obligada a ser casi esclavos para obtener migajas de las casas grandes donde van de sirvientas y sirvientes. Esto que aun padecen las llamadas personas de escasos recursos, ocasionado por el “progreso”, por el crecimiento urbano, por ocupar las mejores tierras, quitándoselas a los que la trabajan, y después decir que la ciudad crece, que la ciudad avanza, y los pobres se alejan.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario